Basada en Calígula de Albert Camus
Teatro Pandur y Teatro Gavelia



El grandioso Pandur nuevamente sorprendente. Es impresionante el cómo con sus montajes espectaculares transmite mil cosas que agarran al espectador en un halo de misterio único. Si no han tenido la oportunidad de ver una obra dirigida por él, es muy difícil transmitir la sensación que suscitan sus ambientes escenográficos austeros pero precisos, abstractos pero completamente moldeables a la situación en escena, simples y sencillos pero de un trabajo tan minucioso que logran demostrar una complejidad del más alto rango.
Es curioso que en Calígula haya hecho una extraña mezcla escenográfica entre Barroco del 2006 e Inferno del 2002. El espejo de agua en el que transcurre toda la obra fue uno de los elementos centrales de Inferno (recuerdo cómo simulaba el Aqueronte y Caronte con su barca llevando a Virgilio al mundo de los muertos, espeluznante); en esta ocasión ese espejo, sin un significado claro, sirvió para que los módulos/páneles de Barroco se deslizaran rítmicamente creando todo el paisaje para que Cayo Julio César Augusto Germánico se divirtiera en su delirio. Pandur tiene una habilidad única de crear ambientes perfectos que se ligan profundamente con el actuar de los personajes y la limpia adaptación de la obra. Es una mezcla sincrónica de todos los elementos posibles en el teatro y otros más insospechados.
Pandur me atrapa por sus montajes pero me deja en algunas escenas desconcertado y medio aburrido (pero se le perdona): en Inferno cuando Fanny llegó en helicóptero al infierno y ahora en esta obra, cuando jugaron con balones que simulaban la luna y luego cuando recrearon la llegada del hombre a la luna… Son tuercas que ya muy flojas tiene Pandur, creo yo
Bueno en fin, las actuaciones como siempre sinceras y muy bien logradas. Cargada también de símbolos irónicos (el esclavo/perro/eunuco de Calígula, por ejemplo) y de recursos bien pensados como la teatralidad que alegró a Calígula cuando sintió que el mundo para él ya no era suficiente, el juego de mesa con el que finalmente fue asesinado por sus senadores, etc.
Se me escapa un significado claro de la obra porque no conozco en detalle el contexto de la obra, pero la sensación de satisfacción final me llenó de mucha alegría
Al final de la obra y con otro café en La Florida con la compañía de Susana y sus amigas, dejamos ver nuestros puntos de vista y apreciaciones en muchos casos completamente diferentes y contrarias. Pero bueno, creo que toda opinión con cierto sentido es válida. Viendo las obras pasadas, me quedó en la cabeza una extraña sensación: casi todas las obras que he visto han tenido una aire muy marcado egocéntrico, hedonista y hasta narciso… Todos los personajes centrales han buscado ser dioses y caen en su intento de dar un siguiente paso buscando un algo más… Será que por estos tiempos en la realidad teatral en la que vivimos puede haber una semejanza? Agh que va, mejor seguir viendo teatro que ponerse a politiquear…
Imágenes tomadas de: http://www.festivaldeteatro.com.co/Details/Calígula.html?Itemid=


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