Bueno, voy a empezar desde el aeropuerto El Dorado en Bogotá. Todo muy normal, el chek in igual que siempre. La revisión del pasaporte en migración, igual. Lo único extraño es que a la entrada de la sala, revisan el equipaje de mano y te hacen quitar los zapatos. Algo incómodo pero todo se escuda en la política gringa de viajes...
Avianca, como siempre, con un muy buen servicio a bordo. Teníamos el plan de aprender a usar el GPS que nos prestaron durante el viaje, pero preferimos ponernos a jugar. Craso error.
Ya en suelo estadounidense, todo muy normal. En migración lo mismo. Decidimos pasar juntos donde el agente de migración. El tipo súper querido, como vió que íbamos a Orlando nos preguntó en inglés si pasaríamos por Disney. Nosotros en tono "jocoso" le dijimos "qué va, nosotros queremos ir a Universal, a Harry Potter!" y él "uy que chimbaaaa eso es lo mejor, yo fui hace poco, les recomiendo tal y tal atracción, que lo disfruten, que la pasen deli!". Eso casi ni nos sella el pasaporte, ni nos toma las huellas. Otro mito desmentido. Luego recogimos las maletas y listo, salimos en búsqueda del carro que habíamos alquilado desde Bogotá. Nos habían dicho que existía un lugar especial donde se encontraban todas las agencias de alquiles de carros. Y fue solo preguntar a un gringo, que muy amablemente nos guió hasta la parada de buses que nos llevaría hasta la zona de alquiler de carros.
El conductor del bus se baja y te ayuda a subir la maleta! te saluda! te hace buena cara! Una maravilla todo hasta ahora. Llegamos hasta la zona aquella de renta de carros. Es casi igual de grande que el aeropuerto El Dorado... Buscamos y como hasta en el tercer piso estaba Budget (bueno, bonito y barato: 9 días de alquiler de un compacto US$250). La que nos atendió no sabía español, nuestra primera prueba en inglés: Lorena se defiende más que yo y como que captó todo mejor. Nos ofreció un Mustang por solo US$50 de más... tentandorsísimo pero por el consumo de gasolina dijimos que no. Fue solo firmar digitalmente en una pantallita y listo, sus llaves, su carro está en tal parqueadero y chao! Llegamos al sitio donde estaba el carro y virgen santísima! Una lancha de Mercury blanco gigante pero muy bonito. Yo quedaba chiquito en el asiento... Casi necesito cojín! Pero bueno, eso no fue lo peor de todo, era automático de palanca en el timón! Arrancamos sin saber dónde estaba el indicador de DN12R... Lorena intentaba ajustar el GPS pero nada. Decidimos arrancar luego de una hora de estar en el parqueadero, con la idea de que la señalización nos guiaba hasta nuestro próximo destino: Orlando.
A la salida del aeropuerto nos hemos encontrado con una de las primeras sorpresas, una vía normal tiene más de 6 carriles...



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